miércoles, mayo 20, 2009

miércoles, mayo 13, 2009

"recordarás nuestros días felices, recordarás el sabor de mis besos y entenderás en un solo momento qué significa un año de amor"

[Atardecer en una playa]
...
-No te vayas.
-Ja. Y luego, ¿qué hago?
-Te quedas aquí. Conmigo.
-No estás hablando en se...
-Te vas a vivir conmigo. Buscas un trabajo o haces lo que quieras hacer. Estando conmigo también puedes escribir. Y los fines de semana venimos aquí o a los otros sitios a los que hemos ido, o te llevo a conocer más lugares.
-¿Hablas en serio?
(Él sonríe)
-Piénsalo.


[Un día después. Deambulan por el centro de una antigua, muy antigua ciudad]

-¿De verdad te gusta?
-Me fascina. Todo me fascina, quisiera quedarme para siempre...
-Te digo que no te vayas...
(Silencio. Continúan caminando. Se ve que ella está pensativa, concentrada. A leguas se nota que está pidiendo una señal. De pronto una melodía conocida, una voz familiar y su propio idioma luego de tanta extranjería. De algún locar emerge la voz que ahora canta justo el fragmento que dice: Si ahora tú te vas no recuperarás los momentos felices que te hice vivir... Ella voltea a verlo. Él sonríe.)
-Ya ves, hasta te ponen a Luz Casal para que te sientas como en casa, oyendo lo que te gusta.
(Han llegado a uno de los puentes que distraen el cauce del río. Él comienza a hablarle de su lejana procedencia)
-Nace en donde estuvimos el otro día, ¿te acuerdas de...
(No cruzan miradas: hace días que son una sola. Ella sonríe. Entiende que era, es, su señal. Que es real. Sabe que tiene que quedarse o... Y llega el día marcado para su partida. Ella... Y vivieron ... para siempre).

jueves, mayo 07, 2009

to whom it may concern (wherever 'whom' may be)

y qué es el tiempo, después de todo; pero sí, cierto, fingí no recordar que hoy se cumple un año. Fingí mal. Una vuelta más al círculo de los días y sigo sin hablar de ti o más bien de lo que ocurrió, digo verdaderamente hablar, porque claro que han salido fragmentos y uno que otro reproche a destiempo, y hablando de docenas de meses el día de mi cumpleaños recordé que siempre te olvidabas, siempre del mío nada más, y que el año pasado, cuando nos vimos un día antes pensé que al menos esa vez tenías un buen motivo para no recordarlo. Pensé también, en ese mismo momento, que era estúpido de mi parte pensar algo así ante la situación, ante ti despidiéndote y yo dándome cuenta de que no era exagerado, que efectivamente podía ser la última vez. Espero que me hayas creído cuando te dije que no había nada que perdonar y que no tenía que ver con el momento o con el tiempo, que en verdad no había rencor. Hay muchos huecos y presiento que así seguirá o más que presentir siento/sé que es así, lo que sea que soy está lleno de huecos y eso no cambia, pero no es problema.
Quería decirte más cosas, empecé esto porque tenía muchas palabras para ti a punto de desbordarse y qué crees, abrí la puerta y corrieron a esconderse. Sólo eso, entonces, por ahora. Y volver a repetirte que espero que estés bien, donde quiera que estés, y que como te dije varias veces (¿te lo dije o sólo se lo decía a los demás?) espero que te vaya de lo mejor, que seas feliz. Eso. Si acaso agregar que me da gusto estar sola para llorar sin dar explicaciones, un rato nada más.

miércoles, mayo 06, 2009

En TJ sí saben lo que es bueno (¡felicidades, mani!)

El Instituto Municipal de Arte y Cultura se complace en informar que el poemario Polvo Doméstico, de Claudia Berrueto, ha sido elegido como el trabajo ganador del Premio Nacional de Poesía Tijuana 2009.

Los miembros del jurado, integrado por Alfonso René Gutiérrez, Edmundo Lizardi y Víctor Soto Ferrel, emitieron el dictamen el 1º de mayo de 2009. Polvo Doméstico fue uno de los 129 poemarios recibidos en el IMAC, provenientes de 25 estados de la República. A continuación reproducimos el dictamen:

Tijuana, B. C., viernes 1 de mayo de 2009

DICTAMEN DEL JURADOCONCURSO NACIONAL DE POESIA IMAC-TIJUANA 2009

Dictamen:

Los abajo firmantes, miembros del Jurado del Concurso Nacional de Poesía del Instituto Municipal de Arte y Cultura de Tijuana, correspondiente a 2009, resolvimos premiar por unanimidad el libro:

Polvo doméstico,
firmado con el seudónimo de "Muchacha Caraja".

Elegimos esta obra por su inteligente inmediatez retórica y su concreción de imaginario, cualidades que le confieren una especial frescura lírica.

El Jurado:
Alfonso René Gutiérrez
Edmundo Lizardi
Víctor Soto Ferrel

Claudia Berrueto (Saltillo, Coahuila, 1978). Licenciada en Letras Españolas por la Universidad Autónoma de Coahuila. Becaria del FECAC en el área de poesía (2003-2004) y de la Fundación para las Letras Mexicanas (2005-2006). Obtuvo el tercer lugar en el concurso de poesía Manuel Acuña (2006). Es colaboradora del colectivo lagunero NIT. Noche y Poesía. Sus textos han sido publicados a nivel nacional. Su obra ha sido antologada en Pensar con los ojos abiertos II (UA de C), Anuario de poesía mexicana 2006 (FCE), Muestra de literatura joven de México (FLM), La mujer rota y Del silencio hacia la luz. Mapa poético de México. En el fondo una mantarraya (ed. Gota de Agua) es su primer libro publicado. Actualmente trabaja en la Coordinación editorial de la UA de C.

Mayores informes: Instituto Municipal de Arte y Cultura, tel.:688.17.21 ext 102. Calle 2ª y Constitución s/n, Zona Centro. http://www.imac.tijuana.gob.mx/



http://www.imac.tijuana.gob.mx/noticia.asp?iIdComunicado=4344

sábado, marzo 21, 2009

I'd like to take you to a place I know: my black hearted

lunes, marzo 16, 2009

so love is hard and love is tough, but love is not what you're thinking of

So you never knew love
until you crossed the line of grace
and you never felt wanted
till you'd someone slap your face.
So you never felt alive
until you'd almost wasted away




domingo, marzo 15, 2009

pantalla a rojo y negro

Todos vieron los restos del primer homicidio. No hubo tiempo de sentir pena por el anónimo cadáver: algo de Ella y de los demás murió también después, cuando gracias a las maravillas de la tecnología fueron incrédulos testigos a distancia del segundo crimen, de los dibujados gritos de la víctima y su terror muriendo a pedazos, de la saña del incierto perpetrador.

En la búsqueda de indicios que permitieran al menos recobrar a la recién desarmada mujer, fue necesario ver repetidamente el video. Cada vez que la mujer moría, la sangre parecía duplicarse. Ella fue la primera en notar, petrificada, lo que sabía era imposible que alguien más no detectara. Quiso salir corriendo a buscarlo, pero de hacerlo las sospechas serían inmediatas; no sabía qué hacer, así que aunque la sangre empezaba a escurrir desde la pantalla, permaneció callada durante aproximadamente otros veintinueve homicidios y treinta resurrecciones.

Fue entonces cuando alguien lo dijo. Corrieron a la ventana y comprobaron que era cierto. Alguien más dijo que alcanzó a ver una sombra desplazarse de una habitación a otra: quizá él seguía ahí. La cacería estaba a punto de empezar. Nadie recordó la palabra duda, así que se dividieron en grupos. Ella vio cómo unos iban directos hacia la casa que encontrarían vacía, otros más fueron directamente a perseguir a su fantasma por la ciudad, mientras las noches y los días eran encrucijadas de un mismo laberinto.

Hubo después una reunión para hablar de los nulos avances. Dolida, Ella notó que la persona en quien se suponía él confiaría su vida también estaba ahí, sosteniendo una antorcha. Y entonces lo vio. Mordió un grito, asombrándose de que nadie más lo hubiera visto llegar; supo que estaba ahí por Ella. De reojo observó la seña que él le hizo, y salió con el mayor sigilo que pudo.

Se encontraron en la escalera de emergencia. Cuando estuvo con él, se abrazaron con la desesperación de los que entienden que no pueden quedarse juntos. Ella le preguntó qué podía hacer. Él respondió con una voz demasiado tranquila, preguntándole por qué estaba ahí con él, si no había visto el video o acaso creía que él podía ser inocente. Ella contestó que lo había visto, pero ese no era el punto; lo que quería era saber qué necesitaba él y cómo podía ayudarlo. Él preguntó si entonces no iba a preguntárselo. Ella tenía los ojos húmedos cuando le dijo que aunque había visto su rostro reflejado en el espejo no creía que él fuera capaz de hacer algo así, pero que incluso si era verdad Ella siempre estaría con él.

Él la abrazó y le dijo que sabía que ir a buscarla había sido lo correcto. Luego le tomó las manos y las besó como tantas otras veces. Su rostro se contrajo en una sonrisa que en otra hubiera provocado escalofrío, cuando le dijo que se fueran de ahí. Ella se aferró a su brazo y empezó a seguirlo por las escaleras, sin preguntar ni importarle a dónde iban o qué harían. Despertó antes de salir del edificio.